Setting para meditar y cultivar tu paz interior
Bienvenida a este espacio de autoconocimiento, tu espacio.
Este libro fue creado para acompañarte en momentos simples del día: una mañana en silencio, unos minutos después de meditar, una caminata en la naturaleza o ese instante en que necesitas bajar el ruido y volver a ti.
En sus páginas encontrarás prompts guiados pensados para ayudarte a observar tus pensamientos, conectar con tus emociones y abrir conversaciones más honestas contigo misma.
Puedes responder una pregunta al día, escribir libremente después de una meditación o simplemente dejar que las palabras aparezcan libremente.
Sé que dibujar para muchas es intimidante, se siente la presión de que quede "bonito".
Quiero que partas del hecho de que lo que sea que hagas, al salir de ti, conectar con tu interior ya es bonito. No te presiones. Simplemente dibuja como cuando eras una niña y alguien te decia pinta una casa, pinta un perro...hazlo igual.
Déjame contarte una historia.
En la tradición del pueblo Anishinaabe, existieron mujeres que dedicaron su vida a preservar conocimientos espirituales profundamente ligados a la naturaleza y a estados expandidos de conciencia.
Entre ellas, Keewaydinoquay Peschel fue una mujer que caminó entre el conocimiento académico y la sabiduría ancestral de su comunidad.
Herbalista, profesora y guardiana de saberes, entendía algo esencial: que la percepción humana puede afinarse cuando aprendemos a escuchar con más atención.
En su trabajo también preservó el conocimiento de su pueblo sobre los hongos, no como objetos de consumo, sino como puertas de observación, conciencia y conexión con lo invisible.
Y es ahí donde aparece algo importante.
Porque más allá del conocimiento, lo que ella transmitía era una forma de estar presente.
Una manera de mirar el mundo sin correr detrás de él, sin interpretarlo demasiado rápido. Solo observarlo.
¿Y acómo se conecta esto contigo?
Porque probablemente no necesitas aprender a meditar como una técnica nueva para usar.
Lo que necesitas es volver a entrenar tu atención.
Salir del ruido constante de la mente, de la reacción automática a lo que piensas.
Y empezar a notar lo que está pasando antes de que lo nombres.
Este libro existe para eso.
Para ayudarte a volver, una y otra vez, a ese espacio donde no tienes que resolver nada.
Solo observar. Respirar. Estar.
Sobretodo confiar en tu propia capacidad de guiar tus procesos.
Con el tiempo, algo se empieza a volver más claro.
La mente se vuelve menos ansiosa.
Los pensamientos dejan de arrastrarte tanto.
Y empiezas a reconocer momentos de silencio incluso en medio del día.
No porque el mundo cambie, sino porque tú empiezas a percibirlo de otra manera.
Este libro es eso.
Un entrenamiento suave de atención.
Un regreso a ti, sin exigencia.
Un espacio para escribir, observar y simplemente estar presente.
Y quizás eso es todo.
Recordar cómo se siente estar aquí. Presente.
Reconocer en ti la capacidad de hacer foco en preguntas, problemas y situaciones para resolver y expandir tu conciencia.

Para inspirarte aún más en tu camino, aquí tienes algunas recomendaciones:
Lectura recomendada:
Siddhartha, Hermann Hesse
Un libro que nos lleva de viaje hacia la iluminación a través de las varias facetas que conducen al hombre a encontrarse con quien realmente es.
Película recomendada:
Primavera, verano, otoño, invierno... y otra vez primavera - Kim Ki-Duk (2003) Esta película ofrece una profunda meditación sobre las estaciones de la vida y la búsqueda de la iluminación espiritual, ambientada en un monasterio flotante.
Lista de reproducción
Esta selección musical esta hecha para acompañarte mientras escribes en este libro. Son melodías que despiertan inspiración y te conectan con tu energía creativa.
Este libro de meditaciones te invita a crear espacios de silencio y observación,a crear una relación más consciente contigo misma . Como enseñaba Keewaydinoquay Peschel, escuchar también es una forma de sabiduría.
Que cada meditación, palabra o dibujo que nazca en estas páginas te ayude a mirar tu mundo interior con más claridad, presencia y profundidad.
Recuerda: Donde pones tu atención, pones tu energia.
Un abrazo,
María Lefay