El tercer ojo: arte y journaling para mirarte distinto

Hoy fui a una playa en Waihi, mas o menos a cuarenta minutos de casa.
Era una de esas playas largas de arena blanca en donde el espacio es tan amplio que sientes que estas sola.
Un lugar donde el mar se siente infinito y a ti se te infla el pecho.
Kilómetros de arena blanca, con el viento perfecto para sentirte a gusto sin perder la fuerza de las olas, que se hacen largas al llegar a la orilla.
Me llevé mi Libro del Propósito.
Me senté en las dunas que bordean la costa, lo abrí y me encontre con prompt decía:
“Pinta el ojo que observa desde dentro.”

Sin pensarlo demasiado, dibujé el tercer ojo.
Entonces empecé a pensar en las miradas que me atraviesan, en las formas en las que me observo...y me pregunté
¿Cómo me estoy mirando? ¡con qué ojos? ¿es realmente mi tercer ojo con el que me miro?
Hay un tipo de mirada que parece disciplina, pero en realidad es autoexigencia.
Ese ojo que siempre pide más, que compara, que recuerda lo que todavía no eres porque deberias ser mas esto o aquello para poder ser esa idea perfecta que tienes de ti.
No importa cuanto avances, siempre va a faltar un poquito más, siempre va a haber una frase que empieza con "hubiera". Hubiera dicho esto, hubiera sido mejor si, hubiera llamado, hubiera escrito, hubiera empezado antes, hubiera elegido otra cosa .

Cuando me miro desde ahí, mi intuición se vuelve ruido, bloqueo el camino a la sabiduria, dejodeoir mi intuición.
Y el corazón empieza a doler un poco.
No es dramático, es algo sutil pero constante.
En la Cábala se habla de una sabiduría interior que ya conoce nuestro camino, que sabe cual es nuestro propósito y esta deseosa de expandirnos.
Pero si nuestro entendimiento está lleno de juicio o miedo, esa sabiduría ointuición no logra asentarse en el corazón.
Y cuando no se asienta, se siente como desconexión del propósito.

Nuestra tarea es hacer que las dos dimensiones, tanto la sabiduria como el entendimiento trabajen juntas.
Necesitamos hacer que nuestro entendimiento deje de pensar que necesitamos ser perfectas para lograr nuestros objetivos, debe permitir que la sabiduria nos dirija a traves de la intuición y nos permita disfrutar el proceso.
Nuestro entendimiento tiende a buscar los resultados sin darse cuenta de que los resultados son en realidad medios para seguir creciendo.
Para dejar entrar a la sabiduria en nuestro entendimiento, necesitamos ser misericordiosas con nosotras mismas, aceptar nuestra propia humanidad imperfecta, saber que el ideal esta en el gozo de hacer el camino y no en el resultado final de transitarlo.

Eso lo logramos poniendo limites dulces al entendimiento, explicandole de forma amable que necesitamos ambos ojos para ver. No podemos ver solo desde su lente, necesitamos el lente de la sabiduria tambien.
En mi experiencia personal, el arte y la escritura, han sido herramientas valiosisimas a la hora de dialogar con mi entendimiento, de ponerlo a bailar con mi sabiduria.
A veces creemos que el arte es algo que se expone.
Pero para mí, el arte es algo que revela.
Cuando dibujo o escribo en mis cuadernos, estoy intentando ver más claro.

Hoy por ejemplo, mientras pintaba ese ojo, entendí que muchas veces no es que no sepamos cuál es nuestro propósito de vida.
Es que la forma en que nos miramos lo está distorsionando.
Y el arte, el dibujo intuitivo, el journaling, tiene la capacidad de limpiar esa mirada.
Entonces a la pregunta
¿es realmente mi tercer ojo con el que me miro? creo que la respuesta es , si y solo si cuando mi entendimiento y mi sabiduria estan trabajando en conjunto.
De lo contrario diría que estoy tuerta, o cuando menos miope.

Si miro solo con mi ojo izquierdo, con el ojo del entendimiento, es probable que el afan de mi entendimiento por la perfección, por el resultado, me haga sentir siempre insuficiente y eso me cause dolor.
Por que ese ojo, es el ojo del inteligente, del sagaz, el que se las sabe y sobrevive...sin importar el costo o el propósito de crecimiento o evolución espiritual.
Si miro solo con mi ojo derecho, el de mi sabiduria, es probable que me quede embelezada en significados, intuiciones, con ganas de expandirme y entregarme a un mundo etereo en donde perdería mi polo a tierra.
Para mí, el significado del tercer ojo entonces, en mi dibujo, fue integración.
Comprendí que el ojo que quiero que me mire desde dentro debe estar equilibrado, donde lo que intuyo y lo que sé de mi no se pelean.
Cuando intuición y entendimiento cooperan, el corazón se armoniza. Y el propósito deja de sentirse como presión.
Se vuelve dirección.

Volviendo a Waihi ... porque todo lo que es adentro es afuera...
Es una playa en donde sucede algo particular, en principio, solo ves arena blanca si caminas sin mirar.
Pero si te agachas, ves una franja enorme de conchas, cubiertas por la arena, casi invisibles. Conchas enormes, caracoles, naranjas, amarillas, negras, rosadas....

Y si cavas un poco en las dunas, la arena blanca se vuelve negra.
Más profunda.
El arte funciona igual. Puedes quedarte en la superficie, y que tu entendimiento tehaga pensar en una elite itelectual de gente elegida, en la perfección tecnica que te falta...
O puedes inclinarte hacia dentro, acompañada de tu intuición (sabiduria)
Cavar y explorar lo que hay debajo de la identidad, para descubrir aquello que no esta a simple vista.
El journaling creativo es ese gesto.

El Libro del Propósito tiene 40 propuestas para escribir y 40 para dibujar.
Lo diseñé así porque creo que el autoconocimiento no es solo mental, es visual, es corporal, es intuitivo.
No fui a ser productiva, fui a escuchar, escribí algunas líneas y dibujando ese ojo sentí que algo se acomodaba.
El arte me permitió organizar mis pensamientos, suavizar mi exigencia y volver a mirar con más misericordia, abrir mi tercer ojo.
Y cuando la mirada cambia, el propósito se vuelve más claro.

Creo en el arte como práctica espiritual, Como una forma de entrenar el ojo interior a ver más allá de la primera capa.
De la arena blanca a la arena negra, de la exigencia y la presión del entendimiento a la dulzura y aceptación de la sabiduría.
Eso, para mí, es espiritualidad aplicada.

Una pregunta para ti:
Si sientes que tu propósito está lejos, si te estás exigiendo demasiado, si tu corazón está un poco tenso…
Quizás no necesitas hacer más, quizás necesitas mirarte distinto.
Y a veces, una hoja en blanco es el lugar más honesto para empezar.
Aqui abajo te dejo El Libro del Propósito, que hace parte del Canto de la Ballena, una obra en movimiento que solo se completa cuando tu escribes tu historia en ella.
