Prácticas espirituales que te falta probar (y la que realmente necesitas integrar)
Journaling, autoconocimiento y el arte de construir un buen recipiente
En los últimos años he visto cómo la búsqueda espiritual se ha llenado de palabras y técnicas que parecen llegar como oleadas: kinesiología, diseño humano, regresiones, ayahuasca, el veneno del sapo, lecturas akáshicas, respiraciones alquímicas, activaciones energéticas.
Una lista que crece casi al mismo ritmo que nuestro deseo, a veces desesperado, de sentir algo que nos saque del vacío.

Es muy entendible.
Ese vacío existencial duele, incomoda...... pero si encontramos su sentido, podemos ver que somos profundamente afortunadas de vivir en una era en la que encontramos cada vez más información, más caminos y más conocimiento disponible para elevar nuestra conciencia y reconectar con Dios y nuestro propósito del alma.
Es una fortuna habitar un mundo en donde cada vez mas personas están develando secretos y sobretodo un mundo en donde esta todos los días más presente la necesidad de virar los ojos hacia dimensiones más profundas que las que percibimos habitualmente.
Pero en este post quiero contarte algo simple, depronto incómodo:
No importa cuántas prácticas espirituales pruebes si no tienes un buen recipiente para sostener lo que recibes.
La espiritualidad no es acumular técnicas. Es aprender a contener.
Desde la Cábala esto tiene una explicación muy simple:
la Luz no transforma si no hay un Kli , un recipiente, donde alojarla.
Y ese es el problema actual de la espiritualidad contemporánea:
acumulamos Luz sin construir el recipiente.
El vacío no se resuelve con más experiencias, de hecho, puede enceguecerte.

Eso nos pasa cuando saltamos de práctica en práctica esperando “sentir algo” pero nunca nos damos el espacio para integrar lo que esas experiencias nos abren.
La espiritualidad no es ir hacia arriba, hacia la luz, hacia lo etéreo.
La espiritualidad es oscilar:
entre lo interno y lo cotidiano,
entre la intuición y el cuerpo,
entre el cielo y la tierra.
Sin esa oscilación, la experiencia queda suspendida, flotando…....y tú sigues sintiendo el mismo vacío.
Tal vez incluso puedas sentirte más perdido.
La consecuencia lógica de no poder integrar lo que viviste en el camino, es frustrante ir por lana y salir trasnquilado jajaja...
La consecuencia lógica de no poder integrar lo que viviste en el camino, es frustrante ir por lana y salir trasnquilado jajaja...
Imaginate haber ido al otro lado del mundo a probar la medicina ancestral de una tribu escondida en medio de la nada, y salir de la experiencia con miedo, dolor, angustia... la experiencia que todo el mundo decía que sanaba, se convierte en la experiencia que te hace sentir que el problema eres tú, que ese mal que te aqueja no tiene remedio.
Eres un caso grave y no sabes como resolverte, entenderte, en últimas, terminas sin saber quien eres, que quieres. Contrario a todo lo deseable pierdes conexión con tu propósito.
Eres un caso grave y no sabes como resolverte, entenderte, en últimas, terminas sin saber quien eres, que quieres. Contrario a todo lo deseable pierdes conexión con tu propósito.

¿Por qué no funciona todo lo que haces?
Tal vez ya hiciste ceremonias, liberaciones, activaciones y todo lo que tenga la etiqueta “trascendental”.
Pero si no construyes un espacio para bajar esa información a la realidad, solo se vuelve ruido.
Tu alma recibe, sí. Pero tu vida no cambia.
Y sé que en el fondo quieres algo distinto: no solo sentir “cosas”, movilizar energía sin foco alguno.
En el fondo tu alma quiere transformarte en quien realmente eres, despojarte de los disfraces.
Porque de que van todos los caminos espirituales si no es de eso?
de volver a la fuente, de volver a la unidad ... de encontrar la paz interior y cumplir con nuestro propósito en la vida.
Buscamos sentido al vacío para poder llegar al encuentro con nosotros mismos.
Aquí entra el arte. Aquí entra el journaling.
Esta es la práctica espiritual más subestimada, La única que realmente te enseña a:
Vaciarte para poder recibir;
Hacer espacio adentro;
Traducir lo etéreo al lenguaje humano;
Aterrizar la intuición;
Conocerte sin adornos;
Organizar lo que la vida te está mostrando;
Escuchar tu propia voz sin intermediarios
En mis años pintando y escribiendo, entendí que el arte, en especial cuando se une con el journaling, se convierte en ese puente que nos permite traer a la tierra todo eso que tocamos en “otros planos”.
Cuando escribes o dibujas, integras.
Te llevas a ordenar la información que recibiste, a pasarla por la mente, y al mismo tiempo te vacías de ella.
Te llevas a ordenar la información que recibiste, a pasarla por la mente, y al mismo tiempo te vacías de ella.
El símbolo se vuelve revelación.
La palabra se vuelve ancla.
El trazo se vuelve cuerpo.
Y lo que antes parecía inasible empieza a tener forma. Tu forma.
El journaling para mí no es solo una práctica creativa, es integración espiritual que en escencia resulta siendo una práctica espiritual en si misma.
Cuando abres un cuaderno y te regalas ese espacio íntimo, silencioso, honesto, estás dando estructura y orden a la información que haz recibido.
Ya sea información que adquiriste haciendo ayahuasca, que llegó en tus sueños o tus momentos de tristeza.
Cuando vacías esa información y le das un sentido, estas ampliando tu recipiente interno, poniendo todo en su lugar para que quepan nuevas cosas.
Ya sea información que adquiriste haciendo ayahuasca, que llegó en tus sueños o tus momentos de tristeza.
Cuando vacías esa información y le das un sentido, estas ampliando tu recipiente interno, poniendo todo en su lugar para que quepan nuevas cosas.
Y ese recipiente es lo que sostiene tu crecimiento.
Sin él, cualquier camino se diluye por la simple razón de que no tienes donde acomodar las cosas, o estas tan lleno que ya no caben más.
La cuestión es que, no se trata de cuántas prácticas espirituales haces, sino de cuánto puedes integrar de ellas.
Tu verdadero camino no está en acumular rituales, sino en aprender a recibir lo que ya está llegando a tí… y traducirlo a una vida más real, más simple, más tuya.
¿Quieres probar la práctica espiritual que realmente te falta?
No es sapo.
No es una activación.
No es una nueva técnica lunar ni una herramienta ancestral.
Esta en tu capacidad creativa, en tu lenguaje verbal y simbólico, en tu capacidad de vaciar a través del lenguaje todo lo que te ha sido revelado.
Está en tu disposición a escucharte, a confiarte a ti misma la guianza.
El resto es ruido.
Si quieres empezar (o volver) a este arte de conocerte, te invito a explorar los cuadernos del Canto de la Ballena , están hechos justamente para eso: para ayudarte a organizar tu mundo interno.
Para que la espiritualidad no se te escape entre los dedos, para que todo lo que vives pueda traducirse en vida concreta y no te pierdad ni en lo etereo ni en lo cotidiano.
Igual puedes empezar con cualquier cuaderno.
Lo esencial es el acto: sentarte, pausar, procesar, integrar.
La espiritualidad no se mide en cuántas prácticas haces sino en cuánto puedes sostener.


